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COPEC: Kicillof apuesta a la economía del conocimiento

Kicillof presentó el COPEC junto a Costa y Sujarchuk ante más de 800 referentes en Vicente López. El nuevo consejo busca articular Estado, universidades y empresas para impulsar innovación, empleo de calidad y desarrollo productivo.

Juan Marcos Paris
Por Juan Marcos Paris
19/8/20263 min de lecturaProvincia de Buenos Aires
COPEC: Kicillof apuesta a la economía del conocimiento

El lanzamiento del Consejo Provincial de Economía del Conocimiento (COPEC) en Vicente López no fue un acto más en la agenda de Axel Kicillof. Fue una señal política y estratégica: la Provincia de Buenos Aires busca construir su propia agenda de innovación y desarrollo tecnológico en un contexto de recorte nacional. Con más de 800 referentes del ecosistema científico, tecnológico y productivo, el gobernador, junto a Augusto Costa y Ariel Sujarchuk, presentó un organismo que pretende ser un espacio permanente de articulación entre Estado, universidades, empresas y sindicatos.

La presentación en El Cubo reunió a cámaras empresariales, clústers tecnológicos, investigadores, centros de formación y dirigentes sindicales. El objetivo declarado es claro: promover innovación, formación de talento, empleo de calidad y desarrollo productivo. Pero detrás de esa consigna se esconde una disputa mayor: quién define el rumbo de la economía del conocimiento en la Argentina.

Sujarchuk, designado presidente ad honorem del COPEC, planteó que el organismo buscará reunir miradas diversas para elaborar propuestas destinadas a un sector que atraviesa prácticamente todas las industrias. “Si la economía del conocimiento es la economía del futuro, tenemos que trabajar para que sea uno de los grandes motores del desarrollo de la Argentina”, afirmó. La frase sintetiza la visión de un sector que no solo produce software o servicios digitales, sino que impacta en la industria, la salud, la educación y la producción agropecuaria.

Kicillof, por su parte, fue más allá. Señaló que el COPEC permitirá discutir políticas públicas junto al sector privado, las universidades y los municipios, pero también cuestionó al Gobierno nacional por el desfinanciamiento de las capacidades científicas, tecnológicas y universitarias. En su discurso, el gobernador dejó en claro que la Provincia no se resignará a la falta de apoyo federal y buscará construir una agenda propia. El mensaje fue directo: frente al vaciamiento nacional, Buenos Aires se planta como motor alternativo.

Augusto Costa, ministro de Producción, sumó otra dimensión: la necesidad de alcanzar un diagnóstico común sobre los desafíos que plantea la transformación tecnológica. La idea es que las primeras mesas de trabajo, que comenzarán este viernes, definan prioridades y proyectos concretos. No se trata solo de un espacio de debate, sino de un intento de institucionalizar políticas de largo plazo en un sector que suele quedar relegado frente a urgencias coyunturales.

Interpreto este lanzamiento como un gesto político de alto voltaje. El COPEC no es únicamente un consejo consultivo: es una herramienta para disputar poder y narrativa. En un país donde la ciencia y la tecnología han sido históricamente subfinanciadas, la Provincia busca mostrar que puede liderar un modelo alternativo. La economía del conocimiento, tantas veces mencionada como “el futuro”, se convierte aquí en bandera de presente.

La magnitud del acto –más de 800 referentes presentes– refleja que el sector está dispuesto a participar. Universidades, clústers tecnológicos, sindicatos y empresarios coincidieron en la necesidad de articular esfuerzos. Pero también quedó claro que el desafío es enorme: formar talento en un contexto de fuga de cerebros, generar empleo de calidad en un mercado precarizado y sostener la innovación en medio de crisis económicas recurrentes.

El COPEC nace con la misión de ser un espacio de diálogo, pero también de acción. La pregunta es si logrará trascender la coyuntura y convertirse en una política de Estado provincial. El éxito dependerá de dos factores: la capacidad de articular intereses diversos y la voluntad política de sostener el proyecto más allá de los discursos.

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